Cada miércoles, antes de salir para el trabajo, Chico Wolfe celebra su mediodía de bolero. A las 12:15 pone un limón entero, un cubo de hielo y media taza de agua en la Oster que heredó de su madrina. La enciende, y nomás ve que el limón empieza a magullarse, y el cubo de hielo a volverse escarcha, la apaga. No deja Chico que la suspensión se asiente por más tiempo del que le toma poner el disco (12:17).
Vaso en mano (el mismo Tupperware, apenas enjuagado, del que bebe su Toddy mañanero), bajo la única ventana del sótano donde vive, y al carraspeo de las frituras del disco de Tony Guédez, que lo acompaña desde hace más de cinco lustros, Chico hace como que ve hacia la calle (12:18): la lluvia orquesta encuentros impensados que pronto se harán furtivos, gracias a tacones que se rompieron y paraguas olvidados junto a una puerta. Violines y trompetas se largan en un preludio histriónico (12:18) tras el cual prorrumpe una voz quejicosa (12:19):
"Ya no quedan amores imposibles…" (12:19)
Chico entonces apura el trago (12:19) y mira hacia afuera como meditabundo.
La ventanita en realidad da a un callejón soleado. A las 12:20, sin falta, llega el camión de la basura.
Thursday, July 17, 2014
Thursday, December 5, 2013
Friday, November 29, 2013
Chico Wolfe at the library
The keyboard has been idling for several minutes. A hyaline reflection of his double chin, fading in and out, on the screen, replicates the displacement of dreary clouds filtered through the skylight of the reading room. Chico Wolfe has been trying to glue together the shards of a recent episode in his life, which involves a lollipop and the hissing at it of a gray cat; but his mind wanders to a photo pervaded with darkness, a puddle of blood mirroring the darkness, and a hat by the puddle, in a book by Harry Benson. It’s barely past noon.
Sunday, November 17, 2013
Article 694
The Central Government and each of its dependencies will respect the privacy of your problems as long as these remain yours. Making your problems ours is a crime punishable by law.
Monday, November 11, 2013
Notas emboscadas
Lágrimas y lágrimas, desengaños, engaños nuevos, renovados desengaños. Enjambres de
súbitos pastores (y pastoras) no curtidos para los apriscos incultos, que confían al monte sus despechos, que en el monte sufren y sollozan sin cesar y sin mengua de sus bellos
atributos (son montes edénicos, con río, desprovistos de alimañas, calores y nevadas, polvo y lodazales). Pastores (y pastoras) que no mucho antes moraban en la “principal y antigua ciudad de León”. Refinados pastores (y pastoras) a quienes ha reunido el azar infalible; que leen y releen sus cartas de amor con inalterable frenesí; que cantan la pérdida de sus amadas (y amados) al son de rabeles y zampoñas. Hordas de pastores (y pastoras) acogotados de suspiros, que en el mismo monte recitan sonetos bien escandidos, y, en recitando, se juran más solos que Sirio.
Saturday, November 9, 2013
Lecturas fragmentarias
Abro el libro al azar; página 190. Empiezo a leer. “5 December 1982. Invited to dinner by
Madame Yourcenar and Jerry, just the three of us at the Takanawa ―sole
for her, abalone for him, steak for me”. Alguien irrumpe a la mesa a mis espaldas: el cataplum de un bulto muerto cayendo
encima de la mesa, el chirrido de una silla, tramitan la ocupación. Cada
movimiento suyo (puedo verlo conforme voy por mi café recién anunciado) se regodea en un énfasis de jugador de fútbol americano zigzagueando
solitario entre moles de aire. Cada ruidito que profiere (de nuevo a mis espaldas) es más aparatoso de lo
que uno juzgaría necesario para sacar municiones y demás pertrechos de su
mochila; colocar el conjunto sobre la mesa, articularlo, y largarse en un
desaforado clic, clic, clic, ráfagas de clics de ratón.
Wednesday, September 4, 2013
Monday, September 2, 2013
Sunday, September 1, 2013
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