Monday, January 21, 2013

En la carretera







Friday, January 18, 2013

Anaranjados


Follaje


Thursday, January 17, 2013

Las formas del juego


Thursday, January 10, 2013

Chico y la mariposa de Chuan Tzu

Chico Wolfe cavila. Ha estado tratando (en vano aún) de acopiar la totalidad de sus olvidos. Si bien le interesan las huellas que dejan las cosas, y cuanto las preserva, se abstiene de someter las cenizas de todo lo vivido al microscopio de doctrinas necesariamente referenciales: sería erróneo, sostiene, confeccionar una taxonomía de olvidos que procedan de evidencias, pues éstas, a lo sumo, no son más definitorias que volubles. Busca lo esfumado, sin redes de atrapar mariposas.

Tuesday, January 8, 2013

Visiones de Chico

Chico Wolfe sale a caminar a la hora en que su sombra se le medio asoma debajo de los pies, la hora en que el aire tiembla y los charcos ilusorios huyen sin cesar del pavimento, como tentando a Chico a que los siga. Atraviesa un solar al que, salvo dos boquetes en dos esquinas adyacentes, circundan vestigios de una cerca. Sobre el alambre añoso de la cerca ralea el monte color de sequía. Cierra los ojos: cuenta treinta y nueve pasos sin abrirlos. Nomás los abre (al paso cuarenta y dos), un fogonazo lo enceguece. Se marea momentáneamente, da un traspiés, pero sigue caminando. Mira entretanto al cielo, las manos haciendo de visera. Los ojos le lagrimean. Ve primero puntitos fosforescentes que flotan contra un fondo parduzco; ve luego las barbas de los cirros (y puntitos flotando), y ve también una bandada de loros (y puntitos flotando). Chico llama a este último modo de desatención del camino su ceguera celestial

Detrás de los ventanales, allá lejos, un avión de caza deja una cicatriz en el cielo. 
Aquel solar, más reinventado que recordado, se le desvanece. Aquí reflexiona, pero de sus reflexiones no se sabe nada.

Thursday, January 3, 2013

Wednesday, January 2, 2013

Chez Jack


Wednesday, December 12, 2012

Chico en la panadería

Está en una esquina. La libreta abierta. A la espera. Sus dos personajes llegarán, o no, a la esquina de enfrente. Si llegan, los detendrá, escribe en su libreta, la luz roja del semáforo, y tal vez se besarán sin dilatarse en efusiones. Escribe que mientras los espera ―aunque no sabe si llegarán― una ráfaga de viento levantará los faldones de su gabardina (le da una ojeada para constatar que, en efecto, es de un marrón viscoso). Escribe que las nubes se alejarán como gente corriendo a la parada; que lo distraerá la irregularidad, hoy, de sus es, unas veces en cursiva, otras en molde; que si se distrae habrá cosas que dejará de apuntar, por lo cual volverá, supone, a esa esquina, la libreta abierta, a la espera de sus dos personajes, que llegarán, o no, a la esquina de enfrente (y si llegan, escribirá en su libreta, los detendrá la luz roja del semáforo, y tal vez se besarán sin dilatarse en efusiones). Escribirá que escribe que mientras los espera ―sin saber si llegarán― una ráfaga de viento levantará los faldones de su gabardina (a la que dará una ojeada para constatar que, en efecto, es de un marrón viscoso). Escribirá que escribe que las nubes se alejan como gente corriendo a la parada, que lo distraerá la irregularidad, entonces, de sus es, unas veces en cursiva, otras en molde; que si se distrae habrá cosas que dejará de apuntar, por lo cual volverá, supone, a esa esquina, la libreta abierta, a la espera de sus dos personajes, que llegarán, o no, a la esquina de enfrente (y si llegan, escribirá en su libreta, los detendrá la luz roja del semáforo, y tal vez se besarán sin dilatarse en efusiones). Ahora se imagina cerrando la libreta; ahora sus dedos teclean un abracadabra que abre la caja registradora (al abrirse, una campanita hace din).

Monday, November 5, 2012

Donde juego a traducir uno de Zbigniew Herbert: El Sr. Cogito piensa en el retorno a su pueblo natal

Si regresara
tal vez no encontraría
la menor sombra de mi antigua casa
los árboles de la niñez
una cruz con su inscripción de hierro
ni el banco donde me sentaba a murmurar conjuros
ni cosa alguna que nos pertenezca

todo lo que queda es una losa
en su lomo gravita todavía
el trazo de un círculo de tiza 
en cuyo centro
alzado sobre un pie
estoy por dar el salto

crecer no me es posible
aunque los años pasan
y  los planetas y las guerras
ofician su clamor en las alturas

quieto como un monumento
alzado sobre un pie
estoy en el centro del círculo
sin dar aún el salto  irrevocable

en torno al círculo de tiza
ha ido hospedándose la herrumbre 
semejante a sangre corrompida
se  han amontonado las cenizas
hasta sepultar los brazos
hasta sepultar la boca